Monday, September 18, 2006

Cartas 01


Japón, 1956

Querida Prima:
Le escribo para compartir mi alegría con usted. Ayer recibimos, lo que estuvimos esperando durante días, la buena noticia de que hemos sido seleccionados dentro de los que calificaron para ir a vivir a un país en el caribe, se llama Republica Dominicana, pero es conocida como el paraíso del caribe. No tenga usted ningún tipo de preocupación, es un país fértil y nos han prometido tierras, un hogar, buenas condiciones de vida, nos ofrecen una vida nueva.
Mi esposo ha repartido nuestras tierras entre la familia. En nuestra casa vivirán ahora su hermano con su esposa e hijos.
Estamos felices y no vemos el momento en que estemos ya en nuestro nuevo hogar.
Hemos preparado todo para el viaje y pronto partiremos, en cuanto tenga nuestra nueva dirección le aviso.
Cuídese mucho y saludos a todos.

Monday, September 11, 2006

La espera


Japón, 1956

Arreglaban los últimos detalles de los documentos necesarios, para empezar su trayecto hacia el paraíso prometido.
La seguridad de la bienaventuranza que les esperaba, les iluminaba sus días.
Lo tenían todo para poder calificar en el programa, buen estatus social y económico, casa, terreno y el respeto de sus vecinos. Todos los requisitos en la lista estaban completos y al depositarlos, pidieron de corazón salir dentro de los elegidos.
En casa los días pasaban y cada minuto parecía una eternidad. Con la mirada seguía de cerca al cartero, mientras contenía la respiración por la incertidumbre. Se preguntaba a sí mismo si le traerían alguna noticia, algún documento, una carta con las buenas nuevas o quizás algún sobre y dentro de éste los pases… los pases al paraíso.

Thursday, August 31, 2006

Un terreno en el Paraiso del Caribe


Japón, 1956.


En los periódicos locales se publicaba una oferta, talvez demasiado buena para ser real.
Se ofrecía terrenos cultivables totalmente gratis, si GRATTIS!, con una casa amplia y cómoda, servicios educativos y como si todo esto fuese poco, nada más y nada menos que en el Paraíso del Caribe.
La noticia corrió por todos lados y pronto habían familias completas haciendo planes.
Esta promesa se convirtió en el sueño de muchos y el propósito de otros.
Mientras coordinaban sus planes, se imaginaban desde ya, labrando durante el día las fértiles tierras, el olor de la tierra recién arada, las voces de los niños al regreso de la escuela. Las cosechas recogidas durante los meses de verano… solo que allí no habrá invierno.
La sensación reconfortante de saber que en casa le espera la paz y la tranquilidad servida en la mesa, acompañada con una taza de té y la sonrisa de los suyos. Podían casi tocar el sol que se pondrá detrás de la montaña, tiñendo de rojo su sembradío.
Daba prosperidad por todos lados!.
Por las noches darían las gracias por sus dichas y descansarían tranquilos… después de todo estarían en el paraíso, que más se podría pedir.
Así empezó una historia… nuestra historia.
Así empezó una vida… la vida en el paraíso.
Fue así como nos encontramos con una bifurcación en el camino de nuestras vidas.
Fue así como iniciamos nuestra larga travesía por el nuevo mundo, así empezó nuestro peregrinaje en el paraíso del caribe.

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